sábado, 4 de octubre de 2014

UNA VEZ INDEPENDIENTE SERÁS EXTRANJERO.

           Según publica Pablo Conthe, en un articulo publicado en el periódico Expansión sobre el  economista italiano Alberto Alesina, y sobre su libro;  sobre el tamaño de los países y la creación de nuevas naciones ("nation-building").



Alberto Alesina dijo que el tamaño ideal de un Estado depende de dos efectos contrapuestos:

• Como un Estado produce bienes públicos, de coste medio decreciente, un Estado grande será más eficiente que uno pequeño. Además, en presencia de barreras al comercio internacional, un Estado grande permitirá a las empresas explotar las economías de escala y ser eficientes, mientras que uno pequeño puede ser inviable.

• Ahora bien, cuanto más extenso un Estado, más grupos sociales diversos contendrá, cuyas dispares prioridades dificultarán las decisiones colectivas y la vida política en común.

De esas elementales premisas, afirma Conthe; que Alesina saco varías conclusiones:

 la integración económica y comercial en la Unión Europea, al hacer económicamente viables Estados más pequeños –pues sus empresas pueden comerciar sin trabas en el mercado único– ha favorecido indirectamente los movimientos separatistas (como los de Escocia, Cataluña, Flandes y muchos otros territorios europeos).

La diversidad étnica, tanto en Estados como en ayuntamientos, reduce la producción de bienes públicos (educación pública, transporte público, alcantarillado…) y suele aumentar los déficits presupuestarios, pues los contribuyentes son reacios a pagar impuestos para beneficiar a grupos étnicos distintos al suyo. 

Es decir, un miembro de ERC nunca va considerar que los de Solsona le roban porque esta año va a tener más inversiones que Girona. Pero considera que paga muchos impuesto sin un vecino de Barbastro recibe más inversión pública.
   
   
De lo anterior Conthe extrae varias consecuencias:


1.  La Comisión Europea acierta al enfatizar que cualquier nuevo Estado surgido de la desmembración de un miembro de la Unión dejaría de ser parte de ésta: esa intransigente posición resulta precisa para contrarrestar el impulso económico al separatismo que provoca el mercado único.

El socio que se aparta de un país, no es un socio fiable para un proceso estable. Y es por tanto importante destacar que las regiones que se independicen de un país miembro no podrán ser parte del mismo. Cómo un catalán que se independiza porque me considera un extranjero enemigo que le "roba el dinero y su libertad", va a ser socio mío como miembro de la Union Europea, no podría fiarme de él.


2. Como ha señalado UPyD, fue un error que el Estado cediera a las comunidades autónomas el grueso de las competencias sobre Educación. Por parecida razón, la integración europea tendrá límites mientras, anclados en el "Estado-nación" no empecemos a educar europeos.


3. Abandonemos los viejos nacionalismos de raíz histórica –el español, el catalán, el vasco y todos los demás– y abracemos un "patriotismo constitucional europeo", respetuoso con la diversidad de costumbres, se base en la adhesión emocional a los valores democráticos de la Unión Europea.

Termina su artículo refiriendose al periodista y escritor;  Julio Camba


"Paradójicamente, Camba ya atisbó esa idea en el año 1930 tras el viaje a Estados Unidos que financió a doce periodistas europeos la Fundación Carnegie:

 "Esos famosos Estados Unidos de Europa por los que todo el mundo nos incita aquí a trabajar ya están aquí constituidos: son los Estados Unidos de América, donde las poblaciones europeas más antagónicas conviven de un modo fraternal sin diferencias de idiomas ni de fronteras, de intereses ni de cultura".


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